Arquitectura · Biodiversidad · Ciudades sostenibles

Bee Bricks: el ladrillo que convierte cada muro en un refugio para abejas solitarias

2026-11-02 · 6 min de lectura

Por Álvaro AbrilCEO de Geniales.co y director de KingNews.online

Bee Bricks: el ladrillo que convierte cada muro en un refugio para abejas solitarias
Un Bee Brick se coloca en un muro de piedra: sus cavidades de varios diámetros sirven de nido a abejas solitarias. Imagen tomada del video aportado.

Un bloque del tamaño de un ladrillo común, con cavidades de distintos diámetros, permite que ciertas abejas solitarias aniden en fachadas y muros urbanos. Explicamos cómo funciona, qué dice la investigación, por qué Brighton lo exige en obras nuevas y qué cuidados necesita para ayudar de verdad.

CompartirXWhatsAppLinkedInFacebookTelegram

Una maravilla hecha de concreto y sentido común

A primera vista parece un ladrillo decorativo: un bloque claro con una constelación de agujeros. Pero cada cavidad es una invitación. Los Bee Bricks son elementos de construcción con túneles de distintos diámetros, diseñados para que algunas especies de abejas solitarias depositen allí sus huevos, sellen las celdas con barro u hojas y críen a la siguiente generación.

La necesidad es real. A medida que las ciudades crecen, desaparecen la madera muerta, los tallos huecos y el suelo desnudo donde estos insectos anidan. El Bee Brick propone darle la vuelta al problema: si la obra elimina refugios, que la propia obra los reponga, integrados en la fachada y no como un adorno añadido.

De dónde salió la idea

El producto fue creado por la diseñadora Kate Christman y su estudio Green&Blue, en un proyecto de investigación de la Universidad de Falmouth (Reino Unido) iniciado en 2014, en colaboración con biocientíficos de las universidades de Exeter y Plymouth. El equipo estudió a la vez las exigencias estructurales —tamaño, forma, material, costo— y las biológicas: qué materiales y qué cavidades prefieren las abejas.

Se fabrica en concreto colado, en gran parte con materiales reciclados de origen local, y tiene las dimensiones de un ladrillo estándar, de modo que el albañil lo coloca como cualquier otro. En Reino Unido existen unas 250 especies de abejas; alrededor del 90 % son solitarias y solo una pequeña fracción anida en cavidades. A ese grupo —abejas albañil (Osmia) o cortadoras de hojas (Megachile), por ejemplo— va dirigido el diseño. Las abejas solitarias no tienen reina ni colmena, rara vez pican y son polinizadoras muy eficaces.

Así se instala un Bee Brick: se asienta con mortero entre los demás bloques y sus túneles quedan expuestos para las abejas solitarias. Video aportado para esta publicación.

Brighton: cuando la biodiversidad entra en la norma

En 2020 el ayuntamiento de Brighton & Hove aprobó una condición de planeamiento que exige incluir ladrillos para abejas y cajas para vencejos en los edificios nuevos de más de cinco metros de altura. Fue una de las primeras veces que una ciudad convirtió el hábitat para fauna en un requisito constructivo y no en una buena intención.

La medida generó debate. Algunos científicos advirtieron que, si no se limpian, las cavidades pueden acumular ácaros, parásitos u hongos y transmitir enfermedades, y que la profundidad de los túneles importa. La conclusión de varios expertos fue matizada: Brighton es una excelente oportunidad de investigación, pero todavía falta evidencia para obligar a todas las ciudades a adoptarla.

El buen diseño marca la diferencia

Un Bee Brick no hace milagros por sí solo. Para aportar un beneficio genuino conviene seguir algunas reglas: elegir un modelo adecuado para las especies locales —en América Latina las abejas nativas difieren de las europeas—; instalarlo orientado al sol de la mañana, a una altura aproximada de un metro o más y sin vegetación que tape las entradas; y evitar zonas expuestas a lluvia directa o salpicaduras.

Además, el refugio necesita alimento cerca: flores nativas y plantas con néctar y polen a pocos cientos de metros, porque muchas abejas solitarias vuelan distancias cortas. Y requiere mantenimiento: revisar y limpiar las cavidades, o elegir diseños con tubos reemplazables, para no convertir el nido en un foco de parásitos. Sin flores ni cuidados, el ladrillo se queda en símbolo.

Edificios para personas… y para todo lo que vive alrededor

Lo más interesante de los Bee Bricks no es el bloque en sí, sino el cambio de mentalidad: diseñar cada edificio pensando no solo en quienes lo habitarán, sino también en la fauna que puede prosperar a su alrededor. Junto con techos verdes, jardines de polinizadores, cajas para aves y murciélagos y corredores ecológicos, forman parte de una arquitectura que suma en vez de restar.

Para constructoras, urbanizadores y municipios de nuestra región la lección es clara: integrar biodiversidad cuesta poco cuando se planea desde el principio, y puede medirse. Ciudades con más polinizadores son ciudades con más jardines, más huertos urbanos productivos y mejor calidad de vida. ¿Apoyarías que la biodiversidad fuera parte estándar del diseño de cada edificio? En KingNews.online creemos que es una pregunta que merece respuesta pronto.

Fuentes y créditos

Universidad de Falmouth, proyecto de investigación Bee Brick; Christman, Shaw y Hodsdon, «The Bee Brick: building habitat for solitary bees», International Journal of Sustainable Design (2022); The Guardian, cobertura sobre la condición de planeamiento de Brighton y las advertencias de científicos (enero de 2022); Alton y Ratnieks, Universidad de Sussex, sobre la eficacia de productos para polinizadores (2020).

Redacción y análisis: Álvaro Abril para KingNews.online. Video aportado para esta publicación.

Enlaces

CompartirXWhatsAppLinkedInFacebookTelegram

Recibe KingNews en tu correo

Resumen de tecnología y juego, sin ruido. Cancela cuando quieras.

¿Quieres enviarnos una noticia?

Cuéntanos tu historia. Nuestro equipo editorial la revisa y te contacta.

¿Deseas pautar en nuestro medio?

Escríbenos y te enviamos las opciones de pauta y audiencias.

Otras publicaciones